Cuando hablamos de estar en forma, muchas veces pensamos inmediatamente en el gimnasio. Pesas. Máquinas. Clases. Bicicleta. Entrenamientos. Y pocas veces pensamos en caminar después de los 40.
Sí. Algo tan simple como caminar.
Pero hay algo mucho más sencillo que podemos hacer prácticamente todos los días y que tiene un lugar importantísimo dentro de un estilo de vida activo: caminar.
No necesitas ropa especial, no necesitas aprender ninguna técnica complicada y no tienes que terminar agotada para que cuente. Y quizás precisamente porque es tan sencillo, muchas veces no le damos la importancia que merece. Caminar después de los 40 es una de las formas más simples de mantenernos activas.
Nuestro cuerpo necesita movimiento
Podemos entrenar una hora y aun así pasar gran parte del resto del día sentadas.
Trabajamos frente a una computadora, manejamos, vemos televisión, hablamos por teléfono, revisamos el celular… Y sin darnos cuenta, pueden pasar horas en las que prácticamente no nos hemos movido.
Por eso para mí una cosa es entrenar y otra es mantenernos activas. Las dos son importantes. El entrenamiento de fuerza tiene su función. El cardio tiene la suya. Y caminar nos ayuda a incorporar movimiento de una manera muy natural durante el día. Caminar después de los 40 se convierte así en el primer paso para volver a movernos.


Caminar suma más de lo que parece
Una caminata quizás no se sienta como un gran entrenamiento. Y no tiene que sentirse así.
Caminar nos ayuda a aumentar nuestra actividad diaria, contribuye a nuestra salud cardiovascular y nos permite gastar energía sin exigirle demasiado al cuerpo. Además, es una actividad que podemos repetir con mucha frecuencia: caminar después de los 40 es una de las formas más fáciles y sostenibles de sumar movimiento.
Puedes caminar veinte minutos por la mañana, dar una vuelta después de comer, salir con el perro, caminar mientras hablas por teléfono o aprovechar un viaje para conocer una ciudad a pie.
Todo suma.
No necesitamos que cada actividad física que hacemos venga acompañada de sudor, pesas o una aplicación diciéndonos que acabamos de completar un entrenamiento. Moverse también cuenta.
No necesitas llegar a 10.000 pasos para que valga la pena
Los famosos 10.000 pasos se han convertido casi en una regla. Y aunque tener una meta diaria puede ayudarnos a movernos más, no quiero que pensemos que si un día hicimos 7.000, entonces fracasamos.
No funciona así.
Si actualmente haces 3.000 pasos diarios y empiezas a hacer 5.000, ya estás haciendo más. Si después puedes llegar a 6.000 o 7.000, seguimos avanzando. Caminar después de los 40 no es llegar a un número: es sumar movimiento.
Caminar después de los 40 y entrenar fuerza hacen una pareja excelente
Esta combinación me encanta especialmente después de los 40.
Por un lado, entrenamos con resistencia para conservar y desarrollar nuestra fuerza y nuestra masa muscular. Por otro, caminamos para mantenernos activas y sumar movimiento sin tener que convertir cada día en otro entrenamiento intenso.
No tienen que competir. Se complementan.
Puedes hacer tu sesión de fuerza y caminar ese mismo día. O utilizar una caminata tranquila en un día en el que no entrenas. Así se complementan la fuerza y el caminar después de los 40.

También puede ser nuestro momento
Y hay otra parte de caminar que a mí me gusta mucho y que no tiene nada que ver con calorías ni con pasos.
A veces caminar es simplemente una oportunidad para salir. Ponerte tus zapatos, escuchar música o un podcast, salir con una amiga o simplemente estar un rato contigo.
Hay días en los que caminaremos rápido. Otros en los que iremos más despacio. Y otros en los que esa caminata será simplemente una manera de despejarnos. También está bien.
Porque cuando dejamos de ver todo el movimiento únicamente como una herramienta para adelgazar, empezamos a descubrir otras razones para mantenernos activas.

Hazlo sencillo
No necesitas empezar mañana caminando una hora. Empieza con lo que puedas.
Diez minutos cuentan. Veinte minutos cuentan. Estacionarte un poco más lejos cuenta. Dar una vuelta mientras esperas una cita cuenta. Subir por las escaleras en lugar del ascensor cuenta. Una caminata larga el fin de semana también cuenta.
No necesitamos hacerlo perfecto. Necesitamos hacerlo.
Entrena tu fuerza. Pero no olvides moverte.
Quiero que entrenes con pesas. Quiero que construyas músculo. Quiero que seas fuerte.
Pero también quiero que tu cuerpo se mantenga acostumbrado a algo tan básico como moverse. A caminar cuando viajes. A recorrer un aeropuerto. A salir a pasear. A conocer una ciudad a pie. A hacer tus compras. A seguir el ritmo de tu familia.
Porque al final, estar en forma no se trata solamente de lo que somos capaces de hacer durante una hora de entrenamiento. También se trata de todo lo que nuestro cuerpo nos permite hacer durante las otras 23 horas del día.
Así que ponte unos zapatos cómodos y sal a caminar. No porque tengas que quemar lo que comiste. No porque el reloj diga que te faltan pasos. Simplemente porque caminar después de los 40 es una de las maneras más sencillas que tenemos de seguir moviéndonos por la vida.

